Enseñanzas

MANDALA PERSONAL

Traducción y Transcripción de Extracto de Sesión 1 The Five Fathers and Five Mothers, the essence of Ngalso Tantric Self-Healing, 3 Agosto 2017.

Lo mandalas son muy importantes en el budismo, basta observar nuestro Templo del Cielo en la Tierra –que es único en occidente–él está repleto de mandalas, Lama Gangchen ha hecho algo increíble que no existe fuera del Tíbet, nuestro templo tiene la forma de un mandala –por accidente–, el concepto central Templo del Cielo en la Tierra es un círculo como figura central y están los colores principales que dicen relación con las cuatro direcciones y en el techo está el océano de mandalas, que son las principales manifestaciones de los Sanadores Supremos, Madres y otras prácticas de sanación de nuestra tradición Ganden Nyelgyu. A esto se le llama la guirnalda vajra, es un texto originario de India que consiste en 108 prácticas de un mandala. Después de doce años se han finalizado en Albagnano las iniciaciones de los ochenta y cuatro mahasiddhas, y una idea que tiene lama Gangchen, esperamos que viva por muchos años, es poder realizar las 108 iniciaciones de los mandalas que están en el techo.
Para poder entender los mandalas de los cinco Buddhas Dhyani y de las cinco Grandes Madres primero debemos hacer nuestro propio mandala, porque tampoco conocemos el concepto de mandala. Si observamos nuestro mandala personal, cómo nos sentimos en relación a nuestra vida ordinaria, así podremos captar la idea central de los otros mandalas.
Guru Buda Shakyamuni en la representación tántrica de Vajradara está intentando mostrarnos algo muy claro sobre nosotros, todos estos mandalas son como un espejo de nuestra mente.

Esta es una imagen del mandala de los cinco Buddhas Dhyani en la práctica de Autocuración Tántrica NgalSo.

[Lama Caroline hace un ejercicio, en el que todas las personas deben dibujar un círculo]
El mandala representa nuestra vida, tenemos la vida ordinaria – la que estamos viviendo ahora–que se llama el camino, lo que debemos mejorar en esta vida –sendero– y está el resultado final que se representa con los cinco Buddhas Dhyani y las cinco Grandes Madres.
Hacer un círculo colocar en él las cosas más importantes de nuestra vida ¿Qué es lo más importante en mi vida?, pueden ser muchas cosas, ¿qué debe ir al centro de este mandala de mi vida?, no debemos fabricar una respuesta standard, debemos ser muy honestos y colocar al centro lo que es más importante. Para muchas personas puede ser familia, casa, trabajo, ser famoso, salud, seguridad material, lo que debería estar al centro del mandala son los objetos de la toma de refugio, Buddha, Dharma y Sangha.

Tomé refugio a la edad de veinte años, fui criada y educada en occidente y trabajaba como consejera para enfermos de SIDA [por teléfono], tenía el anhelo de ayudar a las personas, las drogas y el SIDA se habían propagado velozmente de una manera horrible. Tenía la sincera motivación de ayudar a muchas personas pero no sabía cómo hacerlo, esta es una de las razones por la que tome refugio en las Tres Joyas.
Deseaba encontrar una forma de poder ayudar verdaderamente las personas, porque escucharlas por teléfono y enviarlas con un determinado doctor no era suficiente, estaba enfrentada al verdadero sufrimiento humano, gente muriendo de una manera horrible, esta fue una de las cosas me llevó a tomar refugio.
Cuando tomamos refugio es porque las cosas normales no son suficientes para nosotros y en nuestro mandala personal está nuestra casa, trabajo, familia, pero no son suficientes para poder ayudar a todas las personas y todas las cosas que hemos realizado por ayudar a los demás no han sido suficientes.
En aquella época estaba estudiando arquitectura y sabía que eventualmente podría ganar mucho dinero, ser famosa, si bien estaba ayudando a los enfermos de SIDA para mí no era suficiente, no sentía que tenía una vida con sentido y por eso es que busqué algo más que poner al centro del mandala, esta es la razón por la tomé refugio.
Al centro de todos los mandalas budistas está la iluminación –que es la idea central, al centro del mandala de la Autocuración se ubica Vairochana que representa la iluminación que es de lo que estamos hablando. Vairochana es la purificación de nuestra mente, todos tenemos la posibilidad de alcanzar la iluminación, la naturaleza búdica, pero debemos purificarla y cuando nuestra mente está completamente purificada, ahí está Vairochana.
El mandala que es como un mapa a través del cual Gurú Buda Shakyamuni nos trata de mostrar algo.
Como sabemos existen el Mandala externo, que es de lo que estamos hablando ahora, pero también existe el mandala interno o del cuerpo, de lo que le gustaba hablar mucho a nuestro maestro Lama Gangchen Rinpoche.
Lama Gangchen Rinpoche nos hace concentrarnos en el mandala del cuerpo, en la práctica de Autocuración Tántrica comenzamos por el chakra secreto con Guru Buddha Amogasiddhi y luego va subiendo por los otros chakras, Ratnasambhava [se toca el ombligo], Akshobya [corazón], Amitabha [garganta] y Vairochana[coronilla]. Él siempre nos enseñó de esta forma.
Cuando hablé sobre este retiro con Rinpoche, él sugirió que lo hiciésemos de esta manera, como un viaje con los Sanadores Supremos, cuál es su significado, ir recorriendo el mandala hasta llegar a su centro es como ir por un viaje espiritual.

 

CÓMO HACER EL MANDALA PERSONAL

Si dibujamos nuestro mandala personal debemos dibujar fuera del círculo lo que nos hace mal, pues por ejemplo tenemos algunos hábitos o cosas que sabemos que nos hacen mal, no son saludables, pero estamos adictos o tenemos apego, por lo mismo, tal vez hay algunas cosas que podemos colocar fuera de nuestro mundo Vajra. Honestamente, hay algunas cosas que yo [lama Caroline] deberé mover fuera de mi mandala, hay algunos aspectos de mi personalidad que no me gustan, y las colocaré fuera y debo comenzar a trabajar para poder liberarme de
ellos poco a poco y hacer una limpieza de mi mandala.
Estamos haciendo nuestro mandala personal, samsárico y en su centro del mandala está el yo y el mío, aunque no nos guste todos lo tenemos. Todos tenemos una profunda naturaleza pura y fundamental, pero está cubierta por nuestros engaños, es triste oírlo, porque esta es la triste historia de nuestras vidas.
Al centro del mandala hay un gran yo y mío. Lamentablemente a medida que envejecemos lo ocultamos un poco, esto lo podemos apreciar claramente en los niños. Entonces yo estoy primero y mis necesidades son más importantes que las tuyas, es este sentimiento y este es el problema básico que tenemos los humanos. Lamentablemente todos tenemos esta experiencia, un sentimiento de superioridad que nos distancia del resto, un problema existencial que a fin de cuentas nos hace sentirnos solos y vacíos, por lo que tratamos de llenarlo con lo que sea, por esta sensación de aferramiento al yo y mío.
Este mandala personal es un dibujo de la enseñanza budista más básica, porque al centro está el yo y el mío y de ellos vienen por arriba –al Oeste, el deseo y abajo, al Este –están el enfado y agresividad.
Porque aquí estoy yo, me siento separado, me siento pésimo y si tuviese tal cosa sería feliz y comienzo a desarrollar el deseo, y querré tener los objetos que me generen una sensación de placer yo quiero, lo quiero, y así se genera el deseo. Es un gran listado de cosas. Desarrollaré la aversión por todo lo que me genere una sensación que no sea placentera, junto con ella el enfado, rabia y agresividad A mí no me gusta esta persona, es horrible, me molesta y tendremos un gran listado con todo lo que no nos gusta.

En las enseñanzas del Sutra se ilustran con un cerdo, gallina y serpiente, se dice que este es el motor de nuestro samsara personal y esto gira permanentemente una y otra vez, es decir se nos van repitiendo las mismas experiencias a nivel personal, en el trabajo, con la pareja, etc.

Samsara es una palabra sánscrita que significa una y otra vez, nuevamente. Pues somos seres con hábitos y el problema es que tenemos muchos hábitos que nos hacen infelices.
Todo esto proviene de la sensación del yo y mío, como ya sabemos es un enemigo muy profundo que no desea abandonarnos, la sabiduría debate con el ego, que es este gran yo que nos hace infeliz y se ubica al centro del mandala personal.
Esta es la dinámica básica, desde el yo –yo necesito esto y aquello– proviene el deseo y de lo que no quiero viene el enfado. Esta es la base de la dinámica de nuestra experiencia, la infelicidad y la dinámica va desde el centro al deseo y rabia.

A los costados está el sur el materialismo –Ratnasambhava que es la purificación de éste–todos sentimos lo mismo, queremos cosas materiales como una casa, cuenta en el banco, oro, joyas y si tengo estas cosas estaré bien. Al norte está el miedo [Amogasiddhi] Esta otra dinámica se basa en el miedo, lo que nos motiva es el miedo, a no tener todas las cosas, a estar enfermo, la pobreza, morir, no tener un seguro de vida, esta es lo que motiva al 99,9% de las personas en el mundo, primero soy yo, luego las cosas que deseo tener y después el miedo a perderlo. Algunas personas se sienten motivadas por el materialismo y son trabajólicas, alcanzan el éxito y luego son motivadas por el orgullo y se pavonean de sus logros como ropas caras, casa, automóvil, etc. y se vuelven arrogantes, por ello es que en el Sur van juntos el materialismo y orgullo. Ya puede ser que se base en el miedo, puedo morir o ser pobre, o bien, sentirse mejor que todo el resto.
Esta es una forma muy honesta de comenzar, el punto de partida, en las paredes del templo del Cielo en la Tierra –se refiere a todas las imágenes de Budas– podemos ver el resultado que es la transformación en los cinco Buddhas Dhyani.
Si alguien dice que no tiene miedo, o que no desea nada material, nos está mintiendo, Buda nos dijo que es normal experimentar estos sentimientos, el tenerlos no nos hace una mala persona, simplemente somos un ser humano. Todos tenemos los venenos, y es normal, es lo que nos hace humanos, reconocerlos es el punto de partida, así comenzamos y tenemos que superarnos.
Todos somos diferentes y tenemos nuestros propios hábitos y karma, pero experimentamos las mismas emociones y en relación a los cinco Sanadores Supremos cuando purificamos totalmente la rabia y el odio es el Supremo Sanador Akshobya.
Es un proceso, no es algo que suceda de un día para otro, y todas estas meditaciones son como una terapia, esto no son meras palabras, sino que tiene que tocar nuestro subconsciente y generar un cambio.
La gran cualidad de la práctica de Autocuración de Lama Gangchen Rinpoche es que ella toca profundamente en nuestro corazón, y realmente cambiamos.
Por ejemplo, cuando yo era niña, tenía como diez años y era muy inteligente, no le agradaba a mis compañeros porque era la que sabía todas las respuestas, por ello fui atacada en una ocasión por ellos, uno de mis compañeros me hizo una herida en mi rostro, en consecuencia tomé clases de karate, era muy buena, aprendí a defenderme, pero me volví un poco agresiva. Pasaron los años, conocí a Rinpoche, hacíamos la práctica de Autocuración diariamente y hablábamos permanentemente de la paz, comenzamos a viajar por todo el mundo y un día, al despertar –yo ya tenía treinta años–, me miré al espejo y tenía en mi cara las mismas heridas que cuando era niña, como si alguien me hubiese rasguñado en el rostro, si bien a nivel físico estas heridas habían sanado, aún estaban en mi cuerpo sutil.
Rinpoche siempre dice que tenemos estas bombas en nuestro subconsciente esperando salir y es verdad. Este incidente aún estaba en mi subconsciente y esto muestra que las prácticas de Autocuración de Lama Gangchen funcionan.

Lama Gangchen Rinpoche sostiene que muchas de nuestras enfermedades provienen de nuestras emociones y el subconsciente es como un campo minado, cuando se dan las causas y condiciones adecuadas pueden manifestarse y podemos enfermar. La práctica nos ayuda a liberarnos de ellas, estamos limpiando el campo minado, sanando, y podemos ahorrar mucho dinero en terapias haciendo esto.
Por supuesto que sigo sanando muchas cosas, estoy mucho mejor, con más paz, paso a paso, todos tenemos nuestros propio equipaje interior, dependiendo de las cosas que nos hayan sucedido. Nos suceden cosas y todo está grabado en nuestro disco interior, el subconsciente, como resultado de esto somos infelices y hacemos muchas cosas en búsqueda de la felicidad que a fin de cuenta no nos hacen felices, por ello es que nuestra vida es un lío, por lo mismo necesitamos limpiar todo esto y por ello es que la práctica de Autocuración es tan útil, ya que va al punto central, a través de visualizaciones, mantras y mudras, va profundamente a nuestro subconsciente y chakras, e sistema de las energías sutiles, entra en él y lo limpia.

El MANDALA BUDISTA

Un mandala es un círculo sagrado con una parte central y una parte externa con las cuatro direcciones. Es un mapa de la mente, conciencia, que se relaciona con el mundo externo, nuestra experiencia está fuertemente influenciada por los ciclos naturales de este, las estaciones, sol, luna, por ejemplo.
Este mapa no debe ser comprendido como los mapas de occidente 48.20
En la parte inferior del mandala está el Este, que es donde todo comienza, el amanecer, en donde sale el sol. Como podemos observar en Albagnano el sol sale por el este –también la luna– y luego va hacia el Sur, Oeste, Norte y se pone de la misma forma que es también la energía de la vida que sigue esta dirección. Y podemos apreciar en la naturaleza el recorrido del sol y la luna este, sur, oeste, se pone y luego sale nuevamente, y este recorrido que ocurre todos los días es también el viaje de nuestra vida.
En el mandala circular del techo del Templo del Cielo en la Tierra podemos apreciar que el amanecer está al Este, luego el sol va en dirección al sur, el Sur es amarillo porque es como el medio día, el sol está muy brillante y en la medida que transcurre el día el sol se mueve en dirección Oeste y al atardecer es rojo y finalmente el sol se pone y se obscurece al Norte. El verde no coincide con nada.
En conclusión, podemos apreciar que el mandala budista es como un mapa. En occidente los puntos cardinales se representan con el norte hacia arriba. En todos los mandalas budistas el Oeste está arriba y el Este abajo, porque el mandala sigue el ciclo de la naturaleza, es diferente a los mapas de occidente. El Este siempre abajo, es la puerta del mandala.
En muchas de las iniciaciones que hacemos con Lama Gangchen Rinpoche él se manifiesta como Guru Buddha, la deidad de la iniciación y nos invita a entrar al mandala y a encontramos con los Budas uno a uno. En las altas iniciaciones tántricas hay una parte en la que estamos fuera y entramos al mandala por la puerta del Este y nos encontramos con los Sanadores Supremos Akshobya –en cualquiera de sus formas de que se trate, Ratnasambhava, Amitabha, Amogasiddhi y Vairochana, en este orden, y luego volvemos, esto dura treinta segundos en la iniciación, y en este retiro pasaremos mucho rato con cada uno de ellos, e idealmente a futuro cuando hagamos la práctica cada uno de los Buddhas Dhyani tendrá un valor mucho mas especial y cuando por ejemplo recitemos el mantra de Akshobya vamos a saber el significado de su mantra y en qué consiste cada Buda, como aplicarlo en nuestra vida.

EL ALTAR Y LAS OFRENDAS A LOS BUDAS

Nosotros no hacemos ofrendas porque los budas necesiten de ellas, aquellos que ya purificaron todas sus impurezas y que viven en el éxtasis de la sabiduría no necesitan de un incienso paras ser felices. No hacemos ofrendas para ganarnos favores de los Budhas, pero sí para crear un potencial positivo y desenvolver nuestra mente. Acostumbramos tener muy poco apego y a ser egoístas, nos quedamos con el máximo posible y las mejores cosas y damos lo que no queremos a los otros. Pese a nuestras características egoístas nos sentimos pobres e insatisfechos y siempre sentimos temor a perder lo que ya tenemos. Esta actitud en relación a las cosas materiales deja a nuestra mente agitada y nos induce a cometer acciones deshonestas para procurarnos más cosas y a ser groseros para proteger lo que ya tenemos.
Es para romper estos hábitos destructivos de apego que hacemos ofrendas. Cuando ofrendamos no debemos tener ningún sentimiento de pérdida. Esta es la razón por la cual en la tradición tibetanas se ofrecen siete pocillos con agua en el altar, puesto que como el agua es muy accesible para todos nosotros, la podemos ofrendar sin ningún tipo de apego.
Como los Budas, bodisatvas y arahats son seres más elevados, es beneficioso hacerles ofrendas a ellos. También hacemos ofrendas a nuestros amigos porque ellos nos gustan. En este caso hacemos ofrendas a los seres sagrados porque nos sentimos atraídos por sus cualidades. Por ello no debemos realizar las ofrendas con la intención de sobornar a los Budas “Yo te ofrezco este incienso y ahora usted está obligado a concederme mis oraciones”. Debemos ofrendar con una actitud respetuosa y amorosa. Si más tarde hacemos un pedido, lo debemos hacer con humildad. No debemos pensar que los Budas no recibirán las ofrendas. Las flores y frutas que estén en el altar hasta el día siguiente pueden ser retitardas

Existen 3 tipos de ofrendas
1- Las materiales: son las que son colocadas en el altar
2- Las mentales: Son las imaginadas con mucha belleza, ofrecidas por los dioses creados mágicamente por la mente.
3- Todo lo que existe en el mundo: Como montañas, árboles, casas, etc.
Lama Gangchen Rimpoché dice que podemos ofrecer cualquier cosa que consideremos buena.
Debemos preparar las ofrendas como preparamos nuestra casa para recibir a un rey o una visita ilustre.

¿TIENE ALGÚN SIGNIFICADO SIMBÓLICO CADA SUBSTANCIA QUE SE OFRENDA?
Sí, las flores representan las cualidades de los Budas y bodisatvas
El incienso o fragancia representa la moralidad
La luz simboliza la sabiduría
El perfume representa la fe
Las Frutas o dulces representan el ofrecer alimento para la concentración meditativa
La música simboliza la impermanencia y la naturaleza vacía de todos los fenómenos.

Al ofrendar materialmente una flor, podemos imaginar que todo está rodeado por un hermoso jardín de hermosas flores y las ofrecemos también. Imaginamos cosas maravillosas y después las ofrecemos a los Budas y bodisatvas, lo que enriquecerá nuestra a mente.

LAS 8 OFRENDAS SON
Argam: Agua para beber
Padiam: Agua para lavar los pies
Pube: Flores
Dupe: Incienso
Aloke: Luz (vela)
Guende: Agua perfumada
Shabta: Música

Si vamos a realizar una ceremonia importante, debemos preparar un plato `principal con variadas ofrendas tales como diversas frutas, queques y galletas.
Cada día las 8 ofrendas de este plato principal deben ser cambiadas.
En caso que usted no disponga de muchos inciensos, no es necesario encender todos los incienso que se coloquen en el altar.
En el Tíbet no existen flores ni variedad de alimentos, por ellos acostumbran a ofrendar normalmente flores y mantequilla.
En caso que no dispongamos de más alimentos, flores o velas para cambiar las ofrendas, podemos conservar las mismas.
En caso de no disponer de ninguna ofrenda, las podemos imaginar.
Al retirar las ofrendas, usted puede comer los alimentos y el agua debe ser tirada fuera en un lugar limpio, como un florero con flores o un jardín.
Los potes de ofrenda, una vez vacíos, deben quedar boca abajo.

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