El Mala

El mala es un rosario a la manera de los budistas. Es uno de los atributos esenciales de los peregrinos y también de muchas de las deidades budistas. Tiene 108 cuentas, que son usadas para recitar mantras y oraciones, pero más que nada para contar el número de repeticiones de la fórmula particular que se está entonando.

De acuerdo a las distintas escuelas y diferentes deidades el mala se utiliza para repetir el mantra recibido durante una iniciación, como también para la invocación de un propósito preciso como protección, sanación o agradecimiento.

El mantra “Om Mani pedme hum” es uno de los mantras más repetidos por miles de tibetanos al pasar las cuentas del mala, que generalmente, tiene que alcanzar a un millón de repeticiones para lograr purificación y aumentar los méritos.

El uso del mala también ayuda a cambiar y clarificar los pensamientos. En general es la mano derecha la que va pasando las cuentas. Cuando no se está usando el mala se puede llevar puesto como collar o como pulsera.

Normalmente un mala tiene ciento ocho cuentas pequeñas y una grande que se asemeja a una estupa. Cuando se utiliza el mala, uno dice el mantra por cada cuenta. Uno rota el pulgar en dirección horaria sobre cada cuenta y cuando se llega a la cuenta estupa, uno gira el mala y sigue de vuelta por ese camino. Esto hace que el uso del mala sea más fácil, porque las cuentas no estarán muy prensadas en el cordón cuando las muevas.

Durante la meditación, la mente está con el Buda, el habla con el mantra y el cuerpo con el mala. Cuando a veces sucede –y de hecho ocurre– que la mente no está concentrada o el habla se salta algunos mantras, una parte de la mente todavía está en la meditación debido al movimiento del mala en nuestra mano. De esta manera el mala puede ser realmente de beneficio.

Los malas pueden hacerse de distintos materiales, tales como semilla de loto, árbol de bodhi, ámbar, la madera de sándalo, hematita, piedras preciosas o semipreciosas, etc.

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